El Origen y el Rigor de la Prefabricación
La palabra prefabricar, de posible origen escandinavo y acuñada alrededor de 1950, describe un proceso logístico y técnico preciso. Su función esencial es la de unir componentes producidos por terceros en un entorno controlado: un galpón con techo cubierto.
El objetivo es crear insumos que, en un peso no mayor de cincuenta o sesenta kilos (para prescindir de grúas), puedan ser empaquetados y etiquetados para su posterior ensamblaje rápido en la obra. La distinción es fundamental:
Pre-fabricar es a cielo cubierto y ensamblar es a cielo abierto.
Lamentablemente, en la Argentina, el término «prefabricadas» ha sido desvirtuado, asociándose a casillas de bajo confort que se arman como paneles escenográficos en pocos días. Para efectos de esta distinción técnica, en adelante nos referiremos al concepto riguroso como pre-fabricación (con guion).
La Disyuntiva Constructiva: Cubierto vs. Abierto
La pre-fabricación implica, como se ha establecido, la unión de diversos insumos en paquetes bajo un techo. El ensamble es la fase de unión rápida de estos paquetes en la obra, a cielo abierto.
El desafío real aparece con el concepto de la Obra Húmeda, que por definición opera a cielo abierto y, por lo tanto, enfrenta una gran amenaza: El Clima.
La Única Solución: Bien y Rápido
Ante la incertidumbre climática, la única respuesta es la eficiencia extrema. La meta no es solo «hacerla rápido», sino hacerla bien y rápido.
El proceso de la Obra Húmeda es crucial y no admite demoras:
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Estabilización del suelo.
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Confección de la platea.
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Embutido de la araña sanitaria y la cámara de control.
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Colocación de digestores o conexión a cloaca.
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Pilar de luz y casilla de gas.
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Contrapiso de vereda perimetral.
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Quizá una pequeña torre tanque elevada.
Todo esto, sumado al alambrado del terreno, su preparquizado y la cobertura con polietileno negro de 500 micrones, debe ejecutarse en una carrera contra el clima.
Se estima una ejecución de una semana máximo, previa y rigurosa averiguación con el servicio meteorológico.
Después de culminar esta fase crítica, el planeamiento puede retornar a su lugar de origen: la oficina bajo la cubierta del galpón de pre-fabricación, donde, tomando un rico café, se observa con serenidad cómo afuera se desata el fuerte temporal que, gracias a la metodología, ya no representa una amenaza para la estructura fundamental.

