La eficacia de un proyecto arquitectónico está intrínsecamente ligada a la calidad de su documentación. Existe una correlación directa y fundamental: a mayor dedicación y detalle en el estudio de la documentación inicial, menor será la necesidad de introducir modificaciones durante la fase de ejecución, lo que se traduce directamente en una reducción significativa de la pérdida de tiempo y recursos financieros.
Esta premisa, aunque básica, no siempre se cumple en la práctica. La vorágine de la obra a menudo conlleva una acumulación de imprevistos, minando la satisfacción del cliente y la credibilidad del profesional. En un mercado altamente competitivo, el incumplimiento recurrente de presupuestos y plazos de obra ha deteriorado la confianza en la profesión. Por ello, los procesos de calidad se presentan con un objetivo ineludible: fortalecer el profesionalismo en la interacción con el mercado laboral.
Calidad como Pacto Documentado
El concepto de calidad en la construcción no es absoluto, sino que se define como un pacto contractual entre el profesional y el cliente; se refiere a la calidad esperada. Por consiguiente, todos los parámetros y expectativas deben ser establecidos y plasmados en la documentación técnica durante la fase de proyecto.
Una obra con especificaciones técnicas claras reduce la incertidumbre en la empresa constructora y permite cotizaciones de costos mucho más precisas. Las indefiniciones, por el contrario, son el principal motor de los ajustes presupuestarios. Para mitigar los temidos «mayores costos», los expertos recomiendan una metodología rigurosa:
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Estudio exhaustivo y detallado de los elementos singulares.
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Posterior elaboración de los planos generales.
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Redacción de las especificaciones técnicas basadas también en esos detalles, asegurando una unidad de criterio documental.
Estimación de Costos: Factor Determinante de Éxito
La estimación de costos y la consecuente elaboración del presupuesto se erigen como los pasos más críticos en la planificación de cualquier obra. El presupuesto no solo es la base para la toma de decisiones a lo largo de todas las etapas constructivas, sino que, en el ámbito público, es el factor predominante para la adjudicación de contratos. Dada la intensa competitividad actual en el sector, una estimación de costos precisa es, a menudo, la diferencia entre el éxito y el fracaso empresarial.
La base de esta estimación es la determinación de los volúmenes de obra (cómputos métricos), que debe derivarse de una interpretación inequívoca de los planos y especificaciones. El cómputo métrico, junto con los precios unitarios y la duración prevista de cada tarea, es el factor determinante tanto para la elaboración de la propuesta inicial como para la medición y el pago de los trabajos ejecutados.
La disciplina de medir el propio trabajo y sistematizar los controles es una técnica que, si bien confronta con la urgencia de la operativa diaria, resulta esencial. Permite la organización interna, proporciona una base sólida para defender decisiones y, crucialmente, facilita la corrección oportuna de desviaciones.
Gustavo Di Costa Arquitecto, Profesor Universitario (UADE)