Sistemas SAMI (Stress Absorbing Membrane Interlayer): Clasificación y Mecanismos para la Mitigación de Fisuras Reflejas en Pavimentos
La implementación de una estrategia de rehabilitación inicial en pavimentos asfálticos o de hormigón a menudo culmina con la aplicación de una capa de refuerzo superficial. Sin embargo, en aquellos casos donde la superficie base mantiene un grado significativo de deterioro estructural, se hace imprescindible la inclusión de un sistema que impida la transferencia directa de este daño hacia la capa de cobertura.
Esta necesidad surge debido a que el deterioro estructural subyacente se manifiesta como una fisura refleja que experimenta movimiento, provocado tanto por el paso de las cargas vehiculares como por los ciclos térmicos inherentes al clima de la zona.
El sistema de mitigación adoptado es conocido internacionalmente como SAMI (Stress Absorbing Membrane Interlayer) o, en español, como sistema antirreflejo de fisuras. Es fundamental precisar que la utilidad del SAMI reside en el retardo efectivo de la aparición de la fisura refleja, en lugar de su eliminación total, con una eficacia que depende directamente de sus propiedades intrínsecas.
Mecanismos Fundamentales de Acción
La capacidad del sistema para prolongar la vida útil del refuerzo se explica a través de dos mecanismos fundamentales, vinculados estrechamente al tipo de material empleado.
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Redireccionamiento Horizontal: Este mecanismo (Figura 2a) fuerza a la fisura a cambiar su trayectoria de propagación de vertical a horizontal. Al aumentar el recorrido que la fisura debe completar antes de alcanzar la superficie, se incrementa la cantidad de ciclos de carga que el pavimento puede soportar, extendiendo así su vida útil.
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Microfisuración Controlada: El segundo mecanismo (Figura 2b) induce la microfisuración en la fisura refleja existente. Al distribuirse la tensión en múltiples microfisuras, la estructura adquiere la capacidad de resistir una cantidad adicional de ciclos de carga hasta que el fenómeno de coalescencia desencadena la formación de una nueva fisura vertical que, finalmente, atraviesa la capa de refuerzo.
Criterios de Aplicación
El rendimiento óptimo de los sistemas SAMI se logra en condiciones específicas: son una opción válida cuando los pavimentos asfálticos presentan fisuras de fatiga no generalizadas, o en pavimentos de hormigón donde las fisuras o juntas de retracción carecen de desnivel entre sus bordes.
Por el contrario, la adopción de los SAMI se desaconseja rotundamente cuando el pavimento base exhibe patologías críticas, tales como movimientos relativos excesivos en los bordes de las fisuras, variaciones significativas en la apertura por ciclos térmicos, o una fisura por fatiga generalizada de alta severidad (p. ej., patrón de piel de cocodrilo). En estos escenarios, es imperativa una intervención de rehabilitación de grado superior.
Clasificación Tipológica
Los sistemas SAMI disponibles en la ingeniería de pavimentos se clasifican según su composición material en las siguientes categorías principales:
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Recubrimientos a base de arena asfalto.
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Mallas metálicas o de fibra de vidrio.
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Geosintéticos, que incluyen:
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Geotextiles no tejidos embebidos en asfalto.
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Geocompuestos.
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Geogrillas.
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Dr. Ing. Julián Rivera Doctor en Ingeniería de Materiales, UTN Director LEMaC

