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Toca, a partir de este artículo, analizar el empleo de diferentes geosintéticos en la constitución de las SAMI definidas anteriormente, por lo que se toma inicialmente el más probablemente más antiguo utilizado; es decir, el caso de los geotextiles no tejidos impregnados en asfalto.
Este tipo de geotextiles son mantas no tejidas, compuestas de filamentos continuos de polipropileno o poliéster, con un gramaje del orden de 140 g/m2 (Figura 1), suministradas en rollos con dimensiones tales que resultan de utilidad para diferentes aplicaciones en obras civiles y otras. Ha sido una de las soluciones más extensamente aplicadas para contrarrestar el fenómeno de reflexión de fisuras, cumpliendo además la función de sellado al prevenir la penetración de agua y oxígeno al paquete estructural.
Figura 1. Rollo de geotextil no tejido (https://es.geofantex.com)
Típicamente, se los coloca sobre la superficie fresada o reconstituida mediante alguna mezcla asfáltica de bajo espesor, para asegurar que trabajen sobre el plano tangencial adecuadamente extendidos.
Para saturar el geotextil se lo dispone de manera conjunta con un riego asfáltico, muchas veces con emulsión asfáltica modificada, en una dotación de entre 0,8 y 1,2 l/m2. En la Figura 2 se observan fotografías de detalle de un geotextil antes y después de su impregnado. En el laboratorio, la dotación total puede ajustarse mediante determinaciones de retención de asfalto del gesintético (Figura 3).
Figura 2. Geotextil antes y después de su impregnación con asfalto
Figura 3. Ensayo de retención de asfalto en laboratorio (Delbono et al., 2012)
Se asegura su adherencia, al aplicar previamente al extendido del geosintético, un primer riego con aproximadamente el 80 % de la dotación, el pasado inmediato de un rodillo neumático y un segundo riego con el % restante de la dotación (Figura 4). En ocasiones se cuenta con equipos como el de la Figura 5 para facilitar el extendido del geosintético. Finalmente, se dispone la capa de cobertura asfáltica de la manera habitual.
Figura 4. Proceso de obra para el geotextil embebido en asfalto
Figura 5. Extendido del geosintético mediante equipos (Delbono et al., 2012)
En la disposición de los diferentes rollos en obra se emplean habitualmente solapes longitudinales de 10 cm y transversales de 20 cm.
Su uso genera habitualmente una redireccionalidad localizada de la fisura ascendente, retardando su ascenso y reflejo en las capas superiores, e impidiendo el ingreso de agua superficial a las capas inferiores del pavimento y el consiguiente bombeo de finos. En la Figura 6 se observa un testigo tomado de una obra en el cual se ve la direccionalidad horizontal tomada por la fisura gracias al geotextil, con una velocidad de avance menor dada la normalidad respecto de la carga, previo a retomar la direccionalidad vertical en el reflejo de la fisura.
Figura 6. Testigo de un sistema antirreflejo con empleo de geotextil embebido en asfalto
En los próximos artículos se abordan otros tipos de geosintéticos en soluciones similares y sus particularidades.
Nos seguimos leyendo.
Referencias
Delbono, H. L., Ricci, L. A., Fensel E. A., Apas A. L. (2012). Rehabilitación de carreteras: tracción de geotextiles no tejidos impregnados con diferentes porcentajes de ligante asfáltico. Tesis de Becarios de Investigación 2023 LEMaC, n. 7, ISSN: 2250-7221




