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    Memorias de un ex Director de obras

    El sereno.

    Créanme, un buen sereno vale su peso en oro; y si en la obra hay horas extras su valor se duplica.

    Doy una larga lista que recopilé del buen ejercicio de la profesión entre innumerables colegas.

    Antes de empezar supongo que la obra se convierte en un hogar provisorio para todos los directivos y empleados durante la mayor parte del día.

    Primero: La primera tarea prioritaria es cuidar y proteger.

    Segundo: Atender el teléfono que debe de existir.

    Tercero: Atender a los vecinos. Este debe saber que hay un encargado las 24 hs del día los 365 días del año.

    Cuarto: Atender a un perro guardián.

    Quinto: Recibir cualquier documentación fuera de hora.

    Sexto: Hacer las compras y cocinar.

    Séptimo: Recibir materiales fuera de horario.

    Octavo: Limpiar la obra.

    Noveno: Ordenar la obra.

    Décimo: Cuidar las herramientas y algunas afilarlas.

    Décimo primero: Lavar ropa de trabajo.

    Décimo segundo: desembarrar botines de obra.

     

    Esta breve síntesis debe de servir para comprender la importancia del sereno, valorarlo y saber que es un componente esencial de una buena obra.

     

    Por la recopilación Arq. Daniel Roberto Carmuega

    Daniel Carmuega
    Daniel Carmuegahttps://dolmen.com.ar/arquitecto-daniel-roberto-carmuega/
    Arquitecto UBA, Director Revista vivienda 1989-2010. Desarrollado el sistema constructivo TENTHOME. Funda «Equipos D. C.», posteriormente llamado "Parque del Constructor". Profesor de ajedrez

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