Voy a contar dos pequeños detalles (o no, tan pequeños) que aprendí a usarlos y me facilitaron siempre en las obras que tuve que intervenir.
Les relato un dialogo imaginario con el o los vecinos de la futura obra.
“Buen día señora Ana soy el Arq. Daniel Carmuega. Desde hoy soy el responsable como director de obra que haremos aquí al lado. Acá tiene mi teléfono donde usted me puede llamar las 24 horas del día los 365 días del año. Problemas con los obreros, con los perros del sereno, materiales que quieran entregar fuera de horario, ruidos molestos” y muchos etc. Mas.
La cara de tranquilidad de la señora era evidente.
El otro recurso que usaba, en realidad me salía del corazón, era decirle a un obrero “Llévale a la vecina un balde de concreto y decidle que nos sobro de un trabajo que yo puedo repararle cualquier rajadura usual en la casa”
Digamos que lo hacía dos o tres veces en el transcurso de la obra.
La gente le tiene miedo a una obra al lado de su casa, hay que conquistar al vecino con verdad y afecto. Ponerse a un vecino en contra es una de las peores cosas que nos pueden pasar como director de obra.
La cantidad de demandas que tuve que leer de vecinos inconformes fue interminable, podría escribir un libro.
Espero que estos detalles sean útiles a los nuevos profesionales.
*La palabra concreto se refiere coloquialmente en una obra a una mezcla pastosa de cemento y arena. De hecho es la mezcla que todo repara.