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Memorias de un Ex Director de Obras – Costo real de una obra

Memorias de un ex director de obras

Costo real de una obra

Un día decidí comenzar a anotar aquellos gastos que no figuraban en el presupuesto inicial y además darle al sereno/administrador de la obra la tarea, (de almacenero) de anotar todos los días los pequeños gastos, una tarea que en principio parecería ser algo innecesario, pero yo quería verificar si eso era realmente así.

Al final de la obra, esos gastos, prolijamente ingresados en un Excel, resultaron en un incremento sensiblemente mayor del gasto inicial previsto, ¡entre el 1% y el 1,5% más del gasto inicial!

Esto gastos de obra se pueden dividir en dos tipos:

  1. A) Robos hormiga.
  2. B) Gastos hormiga.
  3. A) Está cubierto en general por los seguros integrales de obras. Si los ponderamos, no superan mas del 0,1% o 0,2% del costo de obra.

Para el caso B), hay varias opciones:

  1. Los ocurridos en la vereda.

Durante la construcción de una obra el director de la misma es responsable de mantener la vereda en condiciones. Una baldosa floja, un tobillo luxado, la mordedura de nuestro perro producen gastos.

  1. Los ocurridos en las fincas linderas por ej. paredes indivisas o medianeras que se fisuran, chapas que se vuelan y lastiman, filtraciones de agua etc.etc.
  2. Las producidas por los propios empleados, peleas, agresiones, taxi para llevar a algún empleado a una clínica.
  3. Ambulantes que andan por la obra papando moscas pisan una tabla con un clavo y habrá que suministrarle la vacuna antitetánica. También los mismos pueden pisar un cable eléctrico no recubierto y se lastimen o mueran. Caer de escaleras o golpearse contra una viga.
  4. Negligencias de los subcontratistas. Muchas y variadas. Que si bien no pueden ser atribuibles a los errores de la obra llevan a discusiones fatigosas y de difícil solución final ej. la rotura de un rulemán al golpear contra una roca escondida.
  5. Gastos de oficina difíciles de ponderar ej. rotura de impresora, computadora, fotocopiadora, etc.

En consecuencia, estimado lector, me veo obligado a recomendarle que anote todo lo que parece superfluo y propicie el uso de una libreta de almacenero en el bolsillo del sereno de la obra.

Los gastos de construcción de la obra pueden ser comparados con el trabajo de una hormiga, ya que ambos requieren de constancia y dedicación para lograr un resultado exitoso. La construcción de una obra implica una serie de gastos que deben ser cuidadosamente administrados para asegurar que el proyecto se complete de manera eficiente y dentro del presupuesto establecido. Como las hormigas que trabajan juntas para construir sus hormigueros, los gastos en la construcción de una obra deben ser manejados de manera coordinada y eficaz para alcanzar el objetivo final.

Arq. Daniel Roberto Carmuega

carmuegadaniel@dolmen.com.ar

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